lunes, 13 de septiembre de 2010

Hasta que se nos rompa el alma

Hay veces en las que hay que gritar, hay que gritar hasta que se nos rompa el alma. Hay que gritar a los ignorantes, a los intolerantes, a los crueles, a los soberbios, a los tímidos, a los que viven su vida sin vivirla y sobre todo a los que no nos dejan vivirla. Hay veces en las que hay que gritar, hay que gritar hasta que se nos rompa el alma. Hay que gritar para espantar las rancias penas que llevamos en los bolsillos con agujeros, para que despierten los sueños dormidos en almohadas con arrugas, para que vuelvan las esperanzas olvidadas en oxidadas latas de galletas, para que volvamos a tener las miradas infantiles de las fotos olvidadas en los fondos de los cajones. Hay veces en las que hay que gritar, hay que gritar hasta que se nos rompa el alma.

2 comentarios:

  1. Hay alientos ajenos que reconfortan el alma, PARTIDA. También hay gritos para espantar males, sólo eso.

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  2. ¿Te parece poco espantar males? Y todo lo que reconforte el alma, ajeno o no, bienvenido sea.

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