MAÑANA, QUIZÁ, MÁS
Firmado: El Sol
martes, 29 de junio de 2010
Esta noche estoy muda de ideas
Esta noche estoy muda de ideas, preñada de cansancio y de hastío... ¿de indiferencia? Hasta las mariposas de mi estómago están calmas. Hoy no quiero descansar en mi bañera porque el agua se ha quedado fría, casi congelada, gélida; las amapolas que la adornan están marchitas y las rosas que la aromatizan perdieron sus espinas, las rosas sin espinas no son rosas, ¿a quién se le ocurrió la idea de quitar las espinas a las rosas?
domingo, 20 de junio de 2010
El maestro ha muerto
El maestro ha muerto. Nos enseñabas a pensar, maestro, y a ser personas. Su muerte nos deja huérfanos de humanidad y con los bolsillos vacíos de conciencia. Dónde has ido, maestro, si no crees en el Cielo; dónde has ido, maestro, si tampoco en el Infierno. A quién darán sombra, humildes, ahora los volcanes que te vecindaban y a quién servirán de piso la negra piedra que tanto adorabas. Ya no habrá alisio que te susurre ni mar que acune tu balsa en noches de desvelos. Que tus cenizas te hagan libre allá donde vayan, que tu mejor homenaje sea tu siempre recuerdo en tus palabras. El maestro ha muerto; maestro, te echaremos de menos.
lunes, 14 de junio de 2010
¿Cuáles son tus miedos?
¿Cuáles son tus miedos? ¿Cuál es tu infierno? Sé sincero. ¿Cuáles tus frustraciones? ¿Cuáles tus complejos? Sácalos fuera, todo fuera, anda a la calle. ¿Quiénes tus demonios? ¿Y tus incertidumbres? ¿Quién te visita en sueños? ¿A quién culpas de tus desvelos? La huida no es la solución ni el conformismo la meta, ¿quizá la cobardía se apodera de tu alma? ¿Y quién es la cobardía para hacer semejante cosa, a quién pidió permiso para quedarse? Sólo se la invitó un día en que no supiste decir que no y lleva demasiado tiempo ya, habrá que echarla, pero está feo echar a los invitados a la calle, no es de buenos anfitriones. ¿Tanto miedo tienes a la negativa y al rechazo? ¿No son, quizá, peores la crueldad y la indiferencia? ¿Y la felicidad prometida? ¿Quién prometió tal cosa, acaso no sabía que la felicidad no existe, era feliz, acaso? Quizá sí conoció la felicidad. No conozco a nadie más que sea feliz, a lo mejor disimulan.
Me gustan las estrellas. Las estrellas fugaces son especialmente bonitas y eso que son estrellas que ya están muertas. Por qué se le pedirán deseos a algo que ya está muerto. Si ya está muerto quién se encarga de que se cumpla ese deseo. Me gustan las estrellas. Las estrellas fugaces son especialmente bonitas. Sigue escribiendo. Mañana.
Me gustan las estrellas. Las estrellas fugaces son especialmente bonitas y eso que son estrellas que ya están muertas. Por qué se le pedirán deseos a algo que ya está muerto. Si ya está muerto quién se encarga de que se cumpla ese deseo. Me gustan las estrellas. Las estrellas fugaces son especialmente bonitas. Sigue escribiendo. Mañana.
domingo, 13 de junio de 2010
Y tengo una foto
Y tengo una foto delante, pero le faltan nubes, nubes blancas y esponjosas, las pinto sobre etiquetas adhesivas que pego en la foto, ahora ya no es exactamente una foto. Y faltan pájaros, pájaros oscuros como las golondrinas de Bécquer, aunque las de Bécquer me parecían más amables, pero los pinto oscuros, una simple línea, no sé pintarlos de otra forma. Y falta un horizonte, falta un horizonte en mi foto, cómo no puede tener horizonte una foto, le pinto el horizonte con... mi lápiz de ojos. Aquello que se dice que mientras más te gusta una cosa más se dilatan tus pupilas para verla mejor; quiero ver un horizonte, ¿tendré las pupilas dilatadas? Y qué más quiero, quiero una luna entre las nubes esponjosas aunque sea de día, me gustan las lunas, pero sólo cuando están llenas, me parecen tristes cuando no lo están. ¿Y las estrellas? No puedo pintar estrellas si es de día, pero me gustan mucho las estrellas, mucho más que las lunas llenas; qué pena que ya no se vean estrellas ni siquiera en las noches de luna llena. Sólo las ves cuando vas al campo, pero hace mucho que no voy al campo, ¿y si pinto un campo? No puedo pintar un campo en el mar. Bueno, es mi foto y puedo pintar lo que quiera en ella porque para eso es mi foto, además lo pintaré verde esmeralda, bien verde, verde que te quiero verde. Pues ahora tengo una foto de un mar con nubes blancas y esponjosas, pájaros oscuros que sobrevuelan un horizonte coronado por una hermosa luna llena que ilumina un campo verde esmeralda que tiene estrellas aunque sea de día. Es una foto un poco extraña, pero es mi foto. Y quiero rosas, pero las quiero bajando de las nubes blancas, no las quiero en el campo, bien rojas, que se vean desde lo más alejado del horizonte, rosas rojas como la sangre y con espinas, no me gustan las rosas sin espinas, eso no son rosas, ¿a quién se le ocurriría la idea de quitar las espinas a las rosas? ¿Y la idea de teñirlas? Hay quien tiñe las rosas, me gustan las rosas de colores naturales, me gustan las rosas rojas, rosas rojas como la sangre. Voy a pintar todo lleno de rosas rojas como la sangre, rosas rojas con espinas. ¿A quién se le ocurriría la idea de quitar las espinas a las rosas? Eso no son rosas.
domingo, 6 de junio de 2010
Y llegas tarde
Y llegas tarde. Ya me acostumbré a no poder respirar, ya me acostumbré a entrar en espirales noctámbulas, ya me acostumbré a pasear con silencio en mis oídos, ya me acostumbré a las lágrimas de fuego sobre mi pecho. Hace frío. Ya me acostumbré a no ver estrellas en noches sin luna. Llegas tarde, qué frío. Ya me acostumbré a llevar zapatos profundos que no se entierran en aceras grises. Ya me acostumbré a las mañanas con soledades en las arrugas de mi almohada. Llegas tan tarde, hace tiempo que deambulo invisible por ciudades sin nombre. Llegas demasiado tarde.
martes, 1 de junio de 2010
Trenes
Mientras el verano anuncia su entrada envuelto en alharacas, el invierno mira aún de reojo y viene de puntillas; busca resquicios por donde entrar discreto, dormido. La ilusión, por una vez valiente, se diluye en olvido, frustración, indiferencia, ¿cruel? Hay que coger trenes que nos lleven lejos de estaciones cargadas de sofocantes cargas y miedos en las que el sol aún tiene que pedir permiso para entrar; aunque haga frío y nieve en invierno.
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