lunes, 13 de septiembre de 2010

¿Es que no puedes oírme? ¿Es que no puedes oírme? Aún sigo viva. Aún sigo viva, no me mataron vuestros desprecios cargados de malas intenciones ni las malas lenguas ni siquiera los malos pensamientos que gafaron mi autoestima. Aún sigo viva. Hay veces en la que uno debe perderse para encontrarse una mismo, seguiré corriendo para coger distancia, mucha distancia. No me mataron las balas de plata, son leyenda, no pusiste demasiada plata; tampoco el veneno de tu copa, encontré el antídoto. ¿Es que no puedes oírme? Sigo viva

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