Y tengo una foto delante, pero le faltan nubes, nubes blancas y esponjosas, las pinto sobre etiquetas adhesivas que pego en la foto, ahora ya no es exactamente una foto. Y faltan pájaros, pájaros oscuros como las golondrinas de Bécquer, aunque las de Bécquer me parecían más amables, pero los pinto oscuros, una simple línea, no sé pintarlos de otra forma. Y falta un horizonte, falta un horizonte en mi foto, cómo no puede tener horizonte una foto, le pinto el horizonte con... mi lápiz de ojos. Aquello que se dice que mientras más te gusta una cosa más se dilatan tus pupilas para verla mejor; quiero ver un horizonte, ¿tendré las pupilas dilatadas? Y qué más quiero, quiero una luna entre las nubes esponjosas aunque sea de día, me gustan las lunas, pero sólo cuando están llenas, me parecen tristes cuando no lo están. ¿Y las estrellas? No puedo pintar estrellas si es de día, pero me gustan mucho las estrellas, mucho más que las lunas llenas; qué pena que ya no se vean estrellas ni siquiera en las noches de luna llena. Sólo las ves cuando vas al campo, pero hace mucho que no voy al campo, ¿y si pinto un campo? No puedo pintar un campo en el mar. Bueno, es mi foto y puedo pintar lo que quiera en ella porque para eso es mi foto, además lo pintaré verde esmeralda, bien verde, verde que te quiero verde. Pues ahora tengo una foto de un mar con nubes blancas y esponjosas, pájaros oscuros que sobrevuelan un horizonte coronado por una hermosa luna llena que ilumina un campo verde esmeralda que tiene estrellas aunque sea de día. Es una foto un poco extraña, pero es mi foto. Y quiero rosas, pero las quiero bajando de las nubes blancas, no las quiero en el campo, bien rojas, que se vean desde lo más alejado del horizonte, rosas rojas como la sangre y con espinas, no me gustan las rosas sin espinas, eso no son rosas, ¿a quién se le ocurriría la idea de quitar las espinas a las rosas? ¿Y la idea de teñirlas? Hay quien tiñe las rosas, me gustan las rosas de colores naturales, me gustan las rosas rojas, rosas rojas como la sangre. Voy a pintar todo lleno de rosas rojas como la sangre, rosas rojas con espinas. ¿A quién se le ocurriría la idea de quitar las espinas a las rosas? Eso no son rosas.
Sorprendente, bucólico, ANHELANTE (interpreto).
ResponderEliminarA propósito, no creas que me dejo influir tan fácilmente por lo que leo, si así fuera: ¿qué sería de la lectura sin una pizca de INTELECTO?
DUBITO ERGO SUM (SEMPER).
UN BESO
ENHORABUENA POR LA NUEVA IMAGEN DE TU BLOG.
Danke schön.
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