Hoy se me adormecen los dedos de pasar páginas en blanco. Páginas que en los días en que las ciudades se engalanaban de otoños rojos susurraban dulces promesas al oído. Ciudades de angostos puentes pétreos que siempre paseaban tus huellas por barrios dignos de cuentos infantiles. Y llegaron los inviernos con copos de nieve, quemaduras en las mejillas y chocolate caliente. Mañana vuelves al invierno con copos de nieve, invierno que hace tiempo que no visitas, que apetece volver a visitar aunque sea con ungüento para tus mejillas.
¿Tanto lo echas de menos? Sehnsucht?
ResponderEliminarDUBITO, DUBITO. Pasará también.
;-)
UN BESO.
Con esta calor es muy fácil echar de menos los inviernos con nieve. ;)
ResponderEliminarOtro pa ti.
Perdón por la irrupción quizás fuera de lugar, pero no he encontrado ningún sitio mejor para colocarlo, la administradora del blog que lo coloque donde crea oportuno. Saludos.
ResponderEliminarHoy he salido a la calle con los zapatos cubiertos del barro de la apatía. He caminado por una calle sin vida ni obras, de fango y miseria, vacía como yo. Hasta me ha costado seguir a mi sombra.
Y es que no es un día cualquiera; es un día con un cielo gris plomizo, un veraniego día gris, el primero de todos los que vendrán seguidos durante mis próximas dos vidas; uno de esos días en los que te pesa la melancolía más que tus propios huesos.
Quisiera poder pintar, que los trazos cobren vida, que se enlacen y se lancen, y se alcen contra ese cielo que me enseña lo que no quiero ver. Me pintaría de verde los pies, un verde que cubra completamente el barro que me frena, un verde que me separara del suelo. Pero yo no sé pintar.
Quisiera poder gritar, para llamar la atención de mi sombra y que me deje seguirla, que no vaya más rápida que yo, que me dé compañía en esta calle tan solitaria. Pero no puedo gritar.
Quisiera ser mago, para sacar de una chistera felicidad, plenitud, realización y futuro. Y que volviese a vivir la calle. Y que volviese a salir el sol, que se levanten a la vez muchas casas, con vecinos amables, con flores en sus ventanas. Pero tampoco soy mago.
Al final llego a la monótona y rutinaria caja de lata que me llevará a mi monótona y rutinaria vida, monótona y rutinariamente acompañado por otros cuyas felices vidas de marco de foto nuevo les hacen ser artificialmente personas normales.
Solo quiero dormir igual que ahora, que pase fugaz como un guiño el tiempo.
Y es que hoy no es un día cualquiera.
Wie einst Lili Marleen.
Mit dir Lili Marleen.
Gracias por lo que me toca. Yo te deseo de todo corazón que esas dos vidas sean dos vidas de transición para llegar siempre al mejor de los lugares. La apatía se cura con un poquito de imaginación y ganas. La rutina, más o menos con lo mismo.
ResponderEliminarDicen que la vida son dos días, pero el mundo es grande y muy bonito, toca dejar de mirarse el ombligo y ampliar miras para descubrir otros lugares y otras gentes, sabiendo siempre lo que mantengo detrás, eh...
Besos y besos.